La tierra del vino y de mucho más

LA RIOJA QUE VIENE
La Rioja asume el reto de dar el salto del turismo de excursión al de pernoctación diversificando su oferta, con la aspiración de convertirse en un destino que seduzca a los visitantes y les haga volver.

Que La Rioja dé el salto del turismo de excursión al de pernoctación y que se consolide como uno de los destinos vacacionales más completos, atractivos y competitivos de España tanto para el turista nacional como internacional. Estos son los dos grandes retos de la industria turística regional a medio y largo plazo. El vino y la gastronomía seguirán siendo sin duda el banderín de enganche, pero a partir de ellos se debe articular una oferta sorprendente con todos los recursos culturales, históricos y naturales, que seduzca a los turistas y les invite a visitarnos de forma regular y por estancias largas. Una propuesta que se sirva del uso de los datos para mejorar la experiencia del cliente y con actividades personalizadas a sus gustos.

Estas son las conclusiones del debate mantenido en 'La Rioja que viene' –foro de diálogo organizado por la multimedia de este periódico– por el consejero de Desarrollo Autonómico, José Ignacio Castresana; el presidente de la patronal hotelera riojana, Demetrio Domínguez; el presidente de la asociación de casas rurales (Ascarioja), José Joaquín Sanz, y el director del Museo Vivanco de la Cultura del Vino, Eduardo Díez.

 
 
 
 

 
 
 
 
La conversación se inició reflexionando sobre la situación actual del sector, muy golpeado por las medidas impuestas para contener la expansión de la segunda ola de la pandemia, que «ha llegado demasiado pronto», coincidieron los cuatro ponentes, moderados por el periodista de esta casa, Pío García. El verano favoreció una cierta actividad, si bien «a partir del 15 de agosto comenzó a decaer y luego (otoño) llegó el mazazo de las restricciones de movilidad», según Domínguez, secundado por Díez y Sanz. Castresana reconoció las dificultades, ya que «sin movilidad no hay turismo», pero subrayó que la temporada estival fue «histórica» en algunos destinos regionales, «según los propios empresarios». «Las familias –apuntó– optaron por un turismo rural que les daba mayor seguridad y libertad, y menor riesgo de contagio».

«Vamos a ayudar al sector para que pueda aprovechar la euforia económica y viajera que llegará cuando acabe la pandemia»»JOSÉ IGNACIO CASTRESANA, GOBIERNO DE LA RIOJA
«La Rioja cuenta con un patrimonio natural tremendo que debemos explotar al máximo»JOSÉ JOAQUÍN SANZ, CASAS RURALES
«Cuando subamos el umbral de las dos noches de pernoctación podremos decir que a La Rioja se viene por el vino y por algo másDEMETRIO DOMÍNGUEZ, HOTELES
«No tenemos pensado el transporte público para el turismo; además, venir en fin de semana no es fácil si no se utiliza el coche propio»EDUARDO DÍEZ, MUSEO VIVANCO
Ante este contexto, los cuatro compartieron que lo primordial en estos momentos es «preservar los negocios y los máximos empleos posibles». Para ello, el sector contará con el apoyo del Gobierno regional, explicó el consejero, a través de un plan de rescate general con el que ayudar a las empresas a «hacer frente a los costes fijos durante un periodo indefinido, porque ese es el problema que tienen ahora, no tanto el de la liquidez».

Castresana también subrayó que «las restricciones de movilidad se van a mantener mientras exista la pandemia» y rehusó aventurar si el sector librará la campaña de Navidad: «Intentar salvar temporadas forzando las situaciones de seguridad nos lleva después a periodos largos de restricción de la movilidad, porque se reproduce la enfermedad. No sabemos a ciencia cierta si el turismo se va a recuperar en Navidad, en Semana Santa o en verano». Con todo, «lo que tengo claro es que cuando finalmente pasemos este periodo se va a vivir una euforia económica y viajera y, si la mayoría de las empresas turísticas riojanas están presentes para aprovecharlo, ese será el comienzo de un nuevo periodo».

Pero no hay que esperar hasta entonces para repensar el modelo turístico del medio-largo plazo. Antes de la pandemia «ya sabíamos que el reto es pasar del turismo de excursión al de pernoctación» y eso requerirá «ofertar una región enormemente atractiva aprovechando los abundantísimos y diversos recursos que tenemos». La clave será, además, «fidelizar» a los visitantes que lleguen atraídos por el vino y la gastronomía con unas propuestas «sorprendentes» y adaptadas «a sus intereses y gustos» aprovechando las aplicaciones digitales para ello.

En este sentido, Domínguez planteó que «los mensajes tienen que ser concisos y, sobre todo, diferenciadores» y afirmó que «cuando subamos del umbral de las dos noches de pernoctación será cuando podamos realmente decir que a La Rioja se viene a visitar bodegas y otras cosas más». Eso sí, intervino Sanz, «la gastronomía es esencial» si se aspira a ofrecer «un servicio completo, no solo alojamiento, sobre todo en los pueblos pequeños», y la región cuenta con todos los elementos para enamorar a los visitantes: «La Rioja es mucho más que vino; es senderismo, turismo activo y un patrimonio natural enorme».

Asimismo, Sanz planteó «fidelizar» a los turismos con «algún tipo de bonos de descuento o de gratuidad» y consideró imprescindible completar la conectividad de la región porque «lo primero que los clientes quieren saber al llegar a las casas rurales es si tienen wifi».

Díez corroboró que «los mensajes para atraer turistas deben ser claros» e incidió en que el turismo «es una cadena de valor que hay que enriquecer y en la que somos importantes todos: hoteles, casas rurales, campings, bodegas, restauración, patrimonio cultural, naturaleza, comercios...».

La falta de comunicaciones
Pero, evidentemente, uno de los obstáculos para captar turistas es el déficit en infraestructuras. «Una losa», a juicio de Domínguez, quien reivindicó más frecuencias ferroviarias con las comunidades que mayor número de visitantes aportan a La Rioja: País Vasco, Navarra, Cataluña, Madrid y Levante. Y, en todo caso, dado que la inmensa mayoría de los turistas llegan a nuestra comunidad con su propio vehículo «facilitarles la movilidad dentro de la propia región». Al hilo de ello, el representante del Museo Vivanco lamentó que «el transporte público en La Rioja no está pensado para el turismo». Además recordó que «la frecuencia de comunicaciones que tenemos con Madrid, Barcelona o el País Vasco descienden de forma notable los fines de semana, que es cuando se hace turismo». Díez abogó además por «trabajar con las comunidades limítrofes que están a una hora u hora y media y cuentan con aeropuertos con bastantes frecuencias. Seamos realistas: a Agoncillo no van a llegar vuelos del resto de Europa o de otros continentes. Por lo tanto, aprovechemos las infraestructuras que tenemos alrededor y utilicemos lanzaderas con nuevas frecuencias que puedan acercar a los visitantes». Las infraestructuras «exigen importantes inversiones, pero esto es la pescadilla que se muerde la cola: no vienen los visitantes porque no hay infraestructuras. Con una inversión que no sería tan grande creo que se podría ayudar bastante. Hoy en día hacer un viaje a La Rioja en fin de semana no es nada fácil si no se utiliza el coche propio».

Por su parte, el presidente de Ascarioja aseveró que los turistas «tienen que saber que estamos aquí» y puso como ejemplo «doloroso» que «tras las obras de mejora de la N-II en Medinaceli desapareció el cartel señalizador de Logroño, de modo que todo aquel que pasa por allí no sabe que desde ese punto puede venir a La Rioja».

El consejero de Desarrollo Autonómico reconoció que las mejores comunicaciones de otros territorios representan una desventaja para La Rioja. «Pero –reivindicaciones de las altas prestaciones ferroviarias al margen– hay cosas que podemos hacer ya y que dependen de nosotros: lanzaderas para conectar con aeropuertos internacionales y dotarnos de infraestructuras internas que permitan la movilidad de manera inteligente como si la comunidad se tratara de un distrito único, de una única ciudad». Asimismo dijo que «tenemos que conseguir que todos los pueblos tengan conexión de banda ancha antes del 31 de diciembre del año que viene», porque «esto nos abre nuevas oportunidades de estancias largas y de teletrabajo».

Noticia: https://www.larioja.com/la-rioja/frasesla-tierra-vino-20201115235406-ntvo.html

18 de november de 2020
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